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4T, tiempo de cacería y purificación

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4T, tiempo de cacería y purificación

La defenestración de Guadalupe Taddei Zavala de la presidencia del Instituto Nacional Electoral (INE) es un eslabón más en una larga, compleja, quirúrgica y muy calculada cadena de definiciones que se han tomado desde Palacio Nacional para purificar la Cuarta Transformación (4T) y barrenar los lastres que heredó Andrés Manuel López Obrador.


Si bien, la consejera presidenta del INE no tendría por qué considerarse parte de la 4T, sabemos de sobra que lo es y que, en marzo de 2023, fue nombrada por una mayoría de diputados federales lopezobradoristas, por instrucción del caudillo.


La muestra fue evidente cuando el tabasqueño la defendió a capa y espada, calificándola como una mujer honesta en su conferencia matutina del 31 de marzo de hace tres años.


Su defensa fue tan breve que hoy el fundador de Morena queda en un ridículo absoluto, luego de conocerse los señalamientos sobre el nivel de podredumbre y corrupción, además de la concupiscencia personal, de la todavía consejera presidenta del INE.


La evidencia de que su contratista favorito y presunta pareja sentimental, José Alfredo Hernández Casillas, recibió, a través de empresas con las que está vinculado, contratos por más de 245 millones de pesos, convierte en una afrenta nacional.


Cualquier lisonja que López Obrador le haya lanzado a la sonorense, hoy suena a tragedia. Por cierto, la sonorense también fue, presuntamente, en su momento, recomendación del gobernador de aquella entidad, Alfonso Durazo Montaño.


En este caso, todos esos personajes, y otros más, quienes podrían enfrentar serias responsabilidades administrativas y también penales, tienen el estiércol hasta el cuello y eso, inevitablemente, mancha al mismísimo Andrés Manuel.


Ahora bien, el caso de Taddei pareciera ser la cereza de un pastel al que, con paciencia, se le ha ido poniendo el betún y en el que están involucrados personajes del primer círculo y del primer afecto del caudillo, que hoy vive en su rancho de Chiapas.


No hay que olvidar la defenestración y la exhibición pública de las presuntas corruptelas y delitos del exgobernador de Tabasco, Adán Augusto López Hernández, quien fungía como coordinador de los senadores morenistas y a quien Andrés Manuel López Obrador consideraba su “hermano”.


Con la caída de Adán Augusto, luego vino también el freno y la desintegración de su grupo político; Andrea Chávez, quien era su alfil para la gubernatura de Chihuahua, para seguir haciendo negocios turbios, se tuvo que conformar con la candidatura a la alcaldía de Ciudad Juárez y hoy está muy arrinconada.


El enfrentamiento más grave, aunque no ha llegado a tener consecuencias directas para el jefe del clan, es el tema de Andrés Manuel López Beltrán y la presunta articulación de su banda, que hacía negocios multimillonarios al cobijo del poder y a la sombra del caudillo.


Ha caído Jorge Amílcar Olán Aparicio y, con él, como principal operador económico, se cerró la llave a los negocios del hijo de López Obrador, Andy.


Ninguno de los anteriores personajes tendrá mano en la designación de candidaturas importantes en 2027 y ya fueron relegados de todas las definiciones de los abanderados y abanderadas a las gubernaturas.


Sí, es una cacería, aunque a muchos no les guste la palabra.


Es una operación que busca depurar a Morena y al movimiento del que hoy la principal líder es Claudia Sheinbaum Pardo.
¿Cómo podrán verse al espejo aquellos que presagiaron que ella sería un títere del que hoy está en La Chingada?


No supieron medir su entereza.


Y siguen equivocándose al medir su fuerza.

4T, tiempo de cacería y purificación

Álvaro Ramírez Velasco
Álvaro Ramírez Velasco
Reportero hace casi 30 años. Comenzó su carrera en medios de la Ciudad de México y regresó a Puebla para continuar su actividad profesional. Actualmente es director de exilio.mx y mgmnoticias.mx

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