Morena, aún bajo y las prisas del calendario
A mes y medio de que comiencen a levantarse las encuestas —los próximos 6, 7 y 8 de agosto—para definir a los coordinadores y coordinadoras de las 680 presidencias municipales en disputa en todo el país en 2027, de las cuales 217 son del estado de Puebla, el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) está ante un diagnóstico que, si bien lo ubica como el partido con mayores preferencias, la verdad es que todavía se halla muy lejos de las cifras deseables para conseguir la instrucción de arrasar en las urnas.
Hace un par de semanas, el estudio de De Las Heras Demotecnia confirmó que hay una disonancia abismal entre la calificación aprobatoria que tiene la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, con 71 por ciento de aval ciudadano, y la muy pobre proyección de Morena en las potenciales preferencias electorales, de 44 por ciento.
Da la impresión de que no hay forma de que el arrastre y las simpatías que despierta la presidenta en las y los mexicanos se pueda transferir a su partido, pero eso es totalmente responsabilidad de Morena, de sus militantes y de algunos dirigentes locales, así como la anterior dirigencia nacional que encabezaron Luisa María Alcalde Luján y Andrés “Andy” López Beltrán, entre otros.
La frivolidad, soberbia, doble moral, sospecha de corrupción y ligas con el crimen; también los excesos de las personas, su falta de compromiso, derroches, lujos y la desbordada conscupiscencia de muchos morenistas, lo mismo de responsabilidades de abajo, de arriba y de en medio, han pasado factura a su partido por todo el país.
Otro dato revelador del estudio De Las Heras Demotecnia es que Morena tiene más identidad que intención del voto, al menos en lo que respecta a la elección para renovar las 500 curules de la Cámara de Diputados.
Veamos: (Morena) alcanza 47% por ciento de identificación entre los consultados, pero solamente tiene 44 por ciento de intención de voto.
Es decir, casi la mitad de la población en edad de votar tiene algunas simpatía o alguna inclinación ideológica hacia el movimiento, pero eso cambia, precisamente, porque se da por sentado que no todos los candidatos representan la esencia de Morena.
Y es que por todo el país, estamos viendo postulaciones frívolas; personajes que, sin trabajo previo, llegan a una postulación; gobernantes de ese partido que traicionan los postulados o simplemente, por qué también hay muchos aspirantes que son antipáticos a los ojos de la opinión pública.
Por eso también es prácticamente imposible que el altísimo nivel de aceptación que tiene la presente Claudia Sheinbaum Pardo pueda ser transferido al partido y, luego, mucho menos a los candidatos.
En principio, porque es un capital personal de ella.
Y en segundo lugar, porque verdaderamente hay aspirantes y gobernantes morenistas que no se ayudan ni tantito.
En cualquiera de los dos escenarios, lo que sí tiene que hacer Morena es superar en las próximas semanas esas cifras que aún se ven muy bajas, si es que se quiere ganar arrasando, como ha sido la instrucción desde palacio nacional.
Mucho ojo, el primer levantamiento para definir a los candidatos y candidatas a las diputaciones federales se levantará en la primera semana de julio.
El calendario está encima, ha llegado con prisas, y seguramente está tomando desprevenidos a muchos y a muchas.
Lo que no se hizo meses atrás es imposible que se haga en las semanas que restan por delante.
Tres casas encuestadoras son las contratadas para los levantamientos y son las que siempre han trabajado con ese partido.
Luego de los resultados demoscópicos, también el tema del laberinto, que representa la definición de género en cada caso.
Nada es fácil.
Nunca lo ha sido.
Pero ahora, además ya no hay tiempo.
Morena, aún bajo y las prisas del calendario
