Paraderos de Puebla se convierten en zonas de riesgo por invasión del ambulantaje
Lo que comenzó como un problema focalizado en el Centro Histórico escaló hasta los paraderos de transporte público más concurridos de la ciudad, donde la instalación de infraestructura semifija ha reducido el paso peatonal a pasillos mínimos y convertido a los usuarios en transeúntes de riesgo sobre el arroyo vehicular.
Ante la escasa presencia de inspectores y la inoperancia de la Dirección de Vía Pública, dependiente de la Secretaría de Gobernación municipal, el comercio informal se adueñó de los paraderos.
En ese sentido se permitió constatar la magnitud de la privatización de facto que sufren los espacios destinados originalmente a la movilidad y seguridad de los ciudadanos:
Bulevar 5 de Mayo y 14 Oriente (Frente a San Francisco): La instalación de puestos para la venta de comida y papas fritas colapsó el flujo peatonal, obligando a los usuarios a descender de la acera para esperar el transporte.
Cinépolis del Bulevar y 9 Oriente: La proliferación de puestos de dulces bloquea de forma sistemática el acceso principal hacia la parada de autobuses.
Zona Plaza Dorada (Calle Mártires del 2 de Octubre): Las banquetas lucen completamente rebasadas por estructuras metálicas dedicadas a la venta informal.
Calzada Ignacio Zaragoza (Frente a Walmart y Plaza Loreto): El espacio peatonal se redujo a una franja mínima, exponiendo a cientos de compradores y usuarios a caminar sobre la cinta asfáltica.
Al quedar reducidas las áreas de espera, hombres, mujeres y adultos mayores se ven en la necesidad de pararse directamente sobre la calle para alcanzar a ver o abordar las unidades colectivas.
Esta situación no solo vulnera el derecho al libre tránsito, sino que eleva exponencialmente el riesgo de accidentes fatales y atropellamientos en vialidades de alta velocidad como el Bulevar 5 de Mayo y la Calzada Ignacio Zaragoza.
Frente a este panorama de saturación, la exigencia colectiva hacia las autoridades municipales es un reordenamiento integral de los paraderos antes de que la vía pública quede completamente privatizada por intereses particulares y la omisión oficial.
Detrás de la expansión desmedida del comercio informal que tiene a los peatones arriesgando la vida en el arroyo vehicular se debe a que el Ayuntamiento de Puebla vigila una demarcación entera con un estado de fuerza prácticamente simbólico.
De acuerdo con las propias cifras de la administración municipal, la Dirección de Vía Pública opera con un grave rezago operativo que la incapacita para contener la privatización de las calles.
El titular del área, César Bermúdez, informó que se cuenta con únicamente 100 inspectores para cubrir la totalidad del municipio y sus juntas auxiliares, por lo que el personal disponible es insuficiente frente a la presión de las organizaciones informales.
Paraderos de Puebla se convierten en zonas de riesgo por invasión del ambulantaje
