Puebla cambia de arzobispo y algunos tendrán que cambiar la foto
Hay relevos que son administrativos, otros políticos y algunos que, aunque ocurran dentro de una institución religiosa, terminan teniendo efectos mucho más allá de sus propios muros.
El relevo en la Arquidiócesis de Puebla pertenece a esta última categoría.
El Papa León XIV aceptó la renuncia de monseñor Víctor Valentín Sánchez Espinosa al gobierno pastoral de la Arquidiócesis de Puebla y nombró en su lugar a monseñor Jorge Carlos Patrón Wong, hasta ahora arzobispo de Xalapa. Con ello termina una etapa de 17 años de Sánchez Espinosa al frente de la Iglesia poblana y comienza otra con un perfil episcopal muy distinto.
Y aquí es donde la política poblana tendrá que tomar nota.
Porque durante años, para algunos integrantes de la clase política, acercarse al arzobispo en turno no solamente significaba acudir a una celebración religiosa. También representaba una oportunidad para la fotografía, el saludo, la convivencia pública y, por qué no decirlo, para presumir cercanía con uno de los personajes con mayor influencia social de Puebla.
Las famosas “bendiciones” —en el sentido literal y político de la palabra— eran parte de esa escenografía pública.
Una foto con el arzobispo, un saludo en Catedral, una visita pastoral, una celebración religiosa o simplemente aparecer cerca del jerarca católico podía convertirse en una postal políticamente rentable.
Pero el tablero acaba de cambiar.
Y aquellos que ya habían encontrado la manera de acercarse a monseñor Víctor Sánchez tendrán que conocer ahora a Jorge Patrón Wong.
Porque una cosa es la cercanía institucional y otra muy distinta es asumir que los espacios religiosos son extensiones de los espacios políticos.
El nuevo arzobispo llega con credenciales propias.
Nacido el 3 de enero de 1958 en Mérida, Yucatán, Patrón Wong fue ordenado sacerdote en 1988. Se formó en Filosofía y Teología y posteriormente obtuvo una licenciatura en Teología Espiritual y Psicología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.
Fue rector del Seminario de Yucatán, presidente de la Organización de Seminarios Mexicanos y de la Organización Latinoamericana de Seminarios. En 2009 fue designado obispo coadjutor de Papantla y en 2012 asumió como obispo de esa diócesis.
Pero su paso por Roma es quizá uno de los elementos que más pueden pesar en la nueva etapa poblana.
En 2013 el papa Francisco lo nombró secretario para los Seminarios de la Congregación para el Clero y lo elevó a la dignidad de arzobispo. Posteriormente fue consultor de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos y consejero de la Pontificia Comisión para América Latina. En 2021 fue designado arzobispo de Xalapa.
Es decir, no llega a Puebla un desconocido para la estructura de la Iglesia católica.
Llega un religioso con experiencia pastoral, formación internacional y conocimiento de las estructuras centrales de la Iglesia.
Y eso puede tener implicaciones para Puebla.
Patrón Wong tendrá 68 años al asumir la Arquidiócesis. Si permanece en Puebla hasta la edad canónica de presentación de la renuncia, el margen sería de alrededor de siete años.
¿Es poco tiempo?
Depende de lo que se quiera construir.
Siete años pueden parecer pocos para quien piense en administraciones largas, pero en la vida de una arquidiócesis pueden ser suficientes para modificar prioridades pastorales, fortalecer determinadas áreas, impulsar nuevas relaciones institucionales y establecer una nueva forma de interlocución con la sociedad.
Y ahí está precisamente uno de los puntos interesantes.
Patrón Wong no llega únicamente con la experiencia de haber encabezado una diócesis. Llega con una trayectoria que incluye responsabilidades internacionales y contacto directo con la estructura de gobierno de la Iglesia universal.
Puebla, una de las arquidiócesis históricas de México, tendrá ahora a un arzobispo con esa experiencia.
Habrá que ver cómo se traduce.
Porque tampoco hay que perder de vista que monseñor Víctor Sánchez deja una huella propia después de 17 años. La Arquidiócesis de Puebla destacó precisamente su cercanía con las comunidades y con los fieles durante ese periodo.
Ahora comienza otra historia.
Y en esa nueva historia habrá políticos que tendrán que entender que la fotografía no necesariamente será la misma.
Porque si algo deja claro el relevo en la Arquidiócesis es que las relaciones institucionales también cambian de interlocutor.
Y mientras algunos seguramente ya estarán preguntándose cuándo podrán saludar al nuevo arzobispo, otros tendrán que esperar a que la agenda pastoral marque los tiempos.
En política, como en la vida, no siempre basta con estar cerca de quien tiene la foto.
A veces también hay que entender quién está detrás de la foto.
Y hablando de fotos…
En otro rincón de la política poblana hay un personaje que tampoco debería perderse de vista: Guillermo Huitzil Xicoténcatl.
El excandidato de Movimiento Ciudadano a la presidencia municipal de Cuautlancingo fue uno de los rostros que el partido naranja colocó en la elección de 2024. Su candidatura fue registrada por MC en ese municipio.
Huitzil Xicoténcatl no consiguió la presidencia municipal, pero su nombre permanece dentro de la conversación política local.
Y aquí conviene separar la percepción política de los datos.
Una encuesta de Parametría levantada en mayo de 2024 registró que 34 por ciento de los entrevistados había escuchado hablar de Huitzil; entre quienes lo conocían, 56 por ciento expresó una opinión positiva y 26 por ciento una negativa. El mismo estudio le atribuía 7 por ciento de preferencia electoral en ese momento.
Eso ocurrió antes de la elección y no permite afirmar por sí mismo cuál es su nivel actual de respaldo.
Pero sí deja un dato que políticamente resulta interesante: Huitzil consiguió construir conocimiento y una valoración positiva entre una parte de los ciudadanos durante aquella campaña.
Por eso, en Cuautlancingo tampoco sería prudente dar por cerrado el capítulo.
La política tiene memoria.
Y los partidos, también.
Así que, mientras en Puebla algunos tendrán que aprender a vivir sin la vieja fotografía con el arzobispo y otros empiezan a buscar la nueva, en Cuautlancingo hay nombres que siguen dando vueltas en el tablero.
Porque, como dice la vieja canción:
¿A qué le tiras cuando sueñas, mexicano?
A veces a la bendición.
A veces a la fotografía.
Y otras veces, simplemente, a volver a intentarlo.
Y nuevamente, aquí viene la gran pregunta, ¿A qué le tiras cuando sueñas, mexicano?
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