Entre aplausos y silencio, Tlaxcala despidió a Alfonso Sánchez Anaya
La última vez que Alfonso Sánchez Anaya cruzó el Patio Central de Palacio de Gobierno ya no lo hizo como gobernador ni como el político que hace más de dos décadas rompió con la hegemonía del PRI en Tlaxcala. Esta vez regresó para recibir el homenaje de un estado que, con independencia de las posturas políticas, reconoció el papel que desempeñó en uno de los momentos más importantes de su historia democrática.
El ambiente fue distinto al de los actos oficiales. No había anuncios de gobierno ni reuniones de gabinete. En su lugar, flores, abrazos y rostros conocidos que poco a poco fueron llenando el recinto. Excolaboradores, empresarios, ciudadanos y representantes de prácticamente todas las fuerzas políticas llegaron para despedir al exmandatario.
La fila para acercarse al féretro avanzó con calma. Algunos permanecían unos segundos en silencio; otros estrechaban la mano de sus familiares antes de continuar el recorrido. Entre ellos, su hijo, Alfonso Sánchez García, recibió las condolencias de quienes coincidieron con su padre en distintas etapas de la vida pública.
Llamó la atención que personajes con trayectorias políticas distintas coincidieran en el mismo espacio. La despedida dejó de lado las diferencias partidistas y recordó que Alfonso Sánchez Anaya fue protagonista de una etapa que transformó el escenario político de Tlaxcala.
Su llegada al gobierno en 1999 representó la primera alternancia en el Poder Ejecutivo estatal. Aquel triunfo no solo cambió el partido en el gobierno; modificó la dinámica política de una entidad que durante décadas había sido gobernada por una sola fuerza.
No solo en el homenaje en Palacio de Gobierno, desde su domicilio, la gente llevó flores, coronas, en el camino fue despedido con globos blancos. Así con Alfonso Sánchez Anaya se cierra un capítulo importante de la historia política de Tlaxcala.
Su ausencia dejó también la imagen de un Patio Central lleno por última vez para quien, hace 27 años, abrió la puerta a la alternancia política en el estado y cuyo nombre quedará ligado a ese momento que cambió el rumbo de Tlaxcala.
Entre aplausos y silencio, Tlaxcala despidió a Alfonso Sánchez Anaya
