Foto: Agencia Enfoque
Kai, de 12 años, busca reconocimiento a su identidad en Puebla
Kai, un niño de 12 años en Puebla, busca que su identidad sea reconocida legal y socialmente, luego de que desde la infancia ha expresado identificarse como niño, pero enfrenta obstáculos que le han afectado en su vida cotidiana, escolar y social.
Su historia cobra relevancia en medio del debate que se mantiene en el Congreso del Estado sobre una posible reforma en materia de identidad de género para menores de edad, discusión que abre el análisis sobre el reconocimiento de la identidad autopercibida en la niñez y adolescencia.
Kai relata que desde alrededor de los 10 años comenzó a sentir que no se identificaba con el género asignado al nacer. Explica que no fue un proceso inmediato, sino una construcción personal en la que empezó a sentirse más cómodo con una expresión de género masculina y con la convivencia principalmente con niños.
El menor señala que una de las principales dificultades que enfrenta es la falta de reconocimiento de su identidad en espacios escolares y sociales. Esto, asegura, le ha generado situaciones de discriminación y exclusión, particularmente en actividades deportivas, donde no ha podido integrarse a equipos debido a la falta de reconocimiento legal de su identidad.
Actualmente, Kai toma clases desde casa, ya que, según su testimonio, el temor al bullying y a la falta de aceptación en el entorno escolar influyó en la decisión de continuar su educación a distancia.
También menciona que dentro de su entorno familiar no ha sido sencillo el proceso de aceptación, debido a creencias religiosas que, afirma, dificultan el entendimiento de su identidad. Aun así, destaca que su decisión ha sido personal y consciente.
“Mi familia no me acepta porque son muy religiosos… pero yo solito decidí, yo solito fui el que le dije a mi mamá: me identifico como hombre”, expresó.
Kai agrega que lo que busca principalmente es ser respetado en su identidad, incluyendo el uso de su nombre social y de los pronombres con los que se identifica. Considera que esto le permitiría sentirse más seguro y cómodo en su vida diaria.
“Yo creo que me haría sentir más cómodo que la gente respetara mis pronombres y me llamara por el nombre de calle y no por otro”, señaló.
Kai, de 12 años, busca reconocimiento a su identidad en Puebla
