Sofía Rodríguez
Aunque fue a finales de marzo cuando anunció que solicitaría licencia a su cargo para pelear por la candidatura de Morena para reelegirse como presidenta municipal de Puebla, Claudia Rivera Vivanco dejó en Palacio Municipal el 7 de abril.
Dejó también una serie de conflictos sociales que desató cuando planteó la remodelación del Mercado de Amalucan y del Centro Histórico, obras que no avanzaron y por el contrario, provocaron afectaciones a locatarios y clientes.
La morenista hizo oídos sordos a los reclamos de los locatarios del mercado que se oponían a una disfrazada remodelación, argumentando que se pretendía favorecer a un grupo en particular con mejores y mayores espacios.
Lo mismo sucedió con su fallido proyecto para remodelar el primer cuadro de la ciudad, desde el Zócalo capitalino hasta la 16 poniente, el cual sólo dejó calles destrozadas, frenando la recuperación económica del comercio formal.
Ordenó el retiro de adoquines de las calles y quedaron como terracería. Cuando ambos se le salieron de las manos, justificó que ambos proyectos estaban a cargo de la Sedatu.
Los pretextos siguieron presentes cuando, tras haber perdido la elección, se encontró a su regreso con el reclamo de ciudadanos de exigían la reposición de calles; y en lugar de dar una solución, culpó al gobierno del estado por la colocación de sellos de clausura impidiendo que el ayuntamiento reanudara el tránsito.
Ya entrados en los problemas que caracterizaron la gestión de Claudia Rivera, no podemos olvidar el desbordamiento del comercio informal en el primer cuadro de la ciudad, que a decir del sector privado, llegó a niveles nunca antes permitidos.