Blanca Adriana: la cirugía estética que terminó en tragedia
Blanca Adriana salió de casa el domingo 18 de mayo para acudir a una supuesta clínica estética en Puebla. Nunca volvió. Tres días después, videos de cámaras de seguridad, cateos y el hallazgo de un cuerpo en Tlaxcala revelaron una historia marcada por irregularidades, incertidumbre y presuntas omisiones.
La mañana del pasado domingo, la mujer de 37 años acudió junto a su esposo a una supuesta clínica estética ubicada sobre Calzada Zavaleta, en la colonia Santa Cruz Buenavista de Puebla capital. El lugar era conocido como “Detox Clinic” o “Detox Zavaleta” y, según contaron sus familiares, ella solo pretendía solicitar información sobre un procedimiento para reducción de grasa abdominal.
Nada hacía pensar que esa sería la última vez que sería vista con vida.
El hombre se dirigió hacia la zona de Galerías Serdán. El trayecto tomó poco más de una hora. Pero al volver, la escena era completamente distinta.
La clínica estaba cerrada.
No había nadie atendiendo. Nadie respondía las llamadas. Tampoco había rastro de Blanca Adriana.
La desesperación comenzó en ese momento. Primero fueron las llamadas insistentes. Después, las preguntas a vecinos y comerciantes cercanos. Más tarde vino la denuncia formal ante la Fiscalía General del Estado y la difusión de su ficha de búsqueda.
Con el paso de las horas, el caso comenzó a crecer en redes sociales. Familiares y amigos pedían ayuda para localizarla, mientras surgían cada vez más dudas sobre lo ocurrido dentro del lugar.
Entonces aparecieron los videos.
Las imágenes de cámaras de seguridad comenzaron a circular y cambiaron por completo la percepción del caso. En ellas se observa a varias personas salir apresuradamente del inmueble mientras cargan a una mujer aparentemente inconsciente. Después la suben a un Mini Cooper rojo y abandonan el sitio.
Las grabaciones provocaron indignación inmediata.
Familiares señalaron que entre las personas captadas estaría Diana Alejandra Palafox Romero, identificada como la presunta responsable de la clínica; también aparecería Carlos Quezada, señalado como su hijo, además de otra trabajadora del lugar.
Mientras las imágenes se viralizaban, la presión pública aumentaba. La Fiscalía de Puebla inició cateos y operativos de búsqueda. Uno de ellos ocurrió en un domicilio del fraccionamiento El Pilar, en San Andrés Cholula, relacionado con los presuntos implicados.
Ahí fue encontrado el Mini Cooper rojo que aparecía en los videos. Pero de Blanca Adriana todavía no había noticias.
La búsqueda continuó durante los siguientes días, hasta que la mañana del 21 de mayo llegó la noticia más dolorosa.
En una zanja y canal de agua de la comunidad de Santiago, en el municipio de Atltzayanca, Tlaxcala, autoridades localizaron el cuerpo de una mujer.
Las características físicas, la ropa y los tatuajes coincidían con los de Blanca Adriana.
Horas después, autoridades poblanas confirmaron que existía una coincidencia casi total con la mujer desaparecida desde el domingo.
Horas más tarde, su familia confirmó la identidad de Blanca Adriana. Entre el dolor y la indignación, su esposo, Florencio Vázquez, emitió un mensaje y agradeció el apoyo brindado por la sociedad: “Que no quede impune No se vale. Nosotros no le hacemos daño a nadie y ojalá la autoridad haga su trabajo”.
Finalmente, durante la noche, el Gobierno del Estado emitió un comunicado en el que exigió una investigación “expedita y exhaustiva”, mientras la Fiscalía mantiene abiertas distintas líneas de investigación para esclarecer qué ocurrió dentro de la clínica y quiénes participaron en el traslado y abandono del cuerpo.
Blanca Adriana: la cirugía estética que terminó en tragedia
